Por Daniela Creamer.- La 74ª edición del Zinemaldia reconoce con tres premios a Tender Loving Care, mientras reserva espacio para la audacia de Ah Biao, la mirada de Amanda Kernell y las interpretaciones de Asta Kamma August y Javier Cámara.
San Sebastián, 26 de septiembre de 2026. Hay palmarés que reparten premios y otros que, además, dejan una idea sobre la mesa. El de este año parece decir que prestar atención a los demás sigue siendo un gesto cinematográfico de primer orden. Tender Loving Care, de Mike Leigh, ha ganado la Concha de Oro, el premio del jurado al mejor guion y una de las dos Conchas de Plata a la mejor interpretación protagonista, para Kate O’Flynn. Tres reconocimientos que convierten la película británica en el centro de gravedad de la 74ª edición.
La historia sigue a dos trabajadoras sociales que intentan cuidar de otros mientras afrontan sus propias dificultades. En ese cruce entre la tarea profesional y la vida íntima aparece una pregunta incómoda: ¿quién sostiene a quienes sostienen a los demás? Leigh lleva décadas interesado en las relaciones humanas, pero aquí la compasión también tiene una dimensión social. Hablar de cuidados obliga a mirar las estructuras que los hacen posibles y las ausencias que terminan cargándolos sobre unas pocas personas.
El premio al guion resulta especialmente expresivo. Reconoce una escritura capaz de encontrar conflictos en la conversación, en la convivencia y en lo que cuesta pedir ayuda. El galardón a O’Flynn completa esa lectura: el jurado presidido por Ira Sachs ha distinguido tanto la construcción del relato como la presencia humana que lo encarna. Leigh ha señalado durante el festival que, por motivos de salud, esta podría ser su última película. La Concha de Oro adquiere así el peso de un reconocimiento a una obra reciente y, quizá, el de una despedida.
Pero reducir el palmarés a Leigh sería leerlo a medias. La interpretación protagonista se ha concedido ex aequo a O’Flynn y a Asta Kamma August por Markens grøde / Growth of the Soil, de Hans Petter Moland. Esta última película suma el premio a la fotografía de Oskar Dahlsbakken. El jurado ha hecho sitio, por tanto, a otra escala narrativa y visual: la de una historia ligada a la tierra, la familia y el paso del tiempo.
El Premio Especial del Jurado para Bian jing / Border, ópera prima de Ah Biao, introduce la nota más desafiante. El fallo destaca su audacia formal, su explicitud sexual y la firmeza de una mirada que anuncia a un cineasta al que habrá que seguir. Me interesa que ese reconocimiento conviva con el triunfo de Leigh: el festival ha encontrado valor tanto en la experiencia de un autor consagrado como en la irrupción de una voz nueva. Son decisiones distintas, y precisamente por eso el palmarés gana relieve.
La Concha de Plata a la mejor dirección para Amanda Kernell por Garrat du váimmu / Brace Your Heart amplía ese mapa de sensibilidades. Y la interpretación de reparto de Javier Cámara en 5 minutos más, de Javier Ruiz Caldera, deja la representación española entre los premios principales en manos de un actor que ya había ganado una Concha de Plata por Truman.
Los premios del público aportan otra perspectiva: La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, ha sido la favorita en esa categoría, mientras que Naza, de Yuval Abraham y Rachel Szor, ha recibido el premio del público a la película europea. Son reconocimientos que recuerdan que un festival también se escribe desde las butacas, a veces con prioridades distintas a las del jurado.
Al cerrar esta edición, me quedo con esa combinación de miradas. El jurado ha colocado el cuidado en el centro sin dejar fuera el riesgo formal, los nuevos nombres ni la fuerza de las interpretaciones. Si Tender Loving Care acaba siendo la despedida de Mike Leigh, San Sebastián le habrá dado una Concha de Oro a una película cuyo título suena menos a consigna que a una tarea pendiente: cuidar exige tiempo, atención y responsabilidad compartida.

