5 minutos masPor Daniela Creamer.
“5 minutos más” llegó este sábado a la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con una propuesta tan sencilla de explicar como compleja de ejecutar: ¿qué ocurriría si los últimos cinco minutos de nuestra vida comenzaran a repetirse una y otra vez? Javier Ruiz Caldera lleva esa premisa hacia una historia en la que el fantástico, el humor, el drama de pareja y la tensión conviven dentro de un mecanismo narrativo que obligó a todo su equipo a trabajar con una precisión extraordinaria.

La película, protagonizada por Javier Cámara, Berto Romero y Belén Cuesta, tuvo este sábado su presentación en la 74ª edición del certamen donostiarra, donde sus responsables hablaron ante la prensa de los desafíos de un rodaje construido alrededor de secuencias de cinco minutos y de una historia que, detrás de su apariencia fantástica, coloca en el centro a una pareja que atraviesa una profunda crisis.

Para Belén Cuesta, precisamente la particularidad del rodaje hizo que la experiencia fuera muy diferente a otras producciones en las que ha participado. “Un rodaje muy poco usual, siento que es la primera vez que no había diferencias entre el equipo técnico y el de actuación, necesitaba mucha concentración, haciendo todos una coreografía”, explicó durante la rueda de prensa.

La actriz, ganadora del Goya por “La trinchera infinita”, se enfrenta en esta ocasión a un personaje que debe transitar por una situación que se repite, pero que nunca puede sentirse exactamente igual. Esa necesidad de precisión convirtió cada toma en un trabajo colectivo, donde actores, cámara, sonido, iluminación, vestuario y el resto de departamentos tenían que avanzar prácticamente como una sola unidad.

Javier Cámara, uno de los intérpretes españoles con una trayectoria más extensa y reconocida tanto en cine como en televisión, destacó además el carácter novedoso que tuvo para él enfrentarse a este universo. “Es mi primera película fantástica de género, me ha emocionado mucho como espectador, es una película muy compleja. Nos alegra que la hayan disfrutado, fue una película muy compleja de hacer, son tres personajes que la pasaron muy mal, por la tensión interna muy dura. Pero lo hicieron muy fácil al final. Me parece un riesgo y una apuesta grandiosa estar aquí en la sección oficial”.

La presencia de Cámara adquiere especial interés dentro de la película por tratarse de un intérprete acostumbrado a moverse entre la comedia y el drama y que cuenta con una filmografía que incluye títulos como “Hable con ella”, “Vivir es fácil con los ojos cerrados” y “Truman”, además de una extensa trayectoria televisiva. En “5 minutos más” comparte el núcleo de la historia con sus coprotagonistas, dentro de una situación que va mucho más allá de un simple juego temporal.

Romero, además de protagonizar la película, llega a San Sebastián como el responsable de su guion, en lo que supone su primera experiencia escribiendo un largometraje cinematográfico de esta manera. La idea llevaba años rondándole, pero su desarrollo terminó ocurriendo con una rapidez que incluso sorprendió al propio creador.

“Cuando nos encontrábamos el guion no se entendía y aparecían muchas dudas, yo escribí el guion en varias partes y que fuera lo que fuera. Me recordaba películas de cine coreano que saltan de un género a otro sin complejos, como ‘Parásitos’. Me encantaría que le guste a todo el mundo, es la primera vez que escribo un guion de forma compulsiva, era una idea que tenía desde hace muchos años. Lo hice en tres meses y Javi luego de leerlo me dijo, déjame dirigirla!”, contó Romero.

La referencia a “Parásitos”, de Bong Joon Ho, no es casual. Romero explicó que una de las características que le atraían de ese tipo de cine era la posibilidad de cambiar de registro sin pedir permiso al espectador, una libertad que también atraviesa “5 minutos más”. La película puede partir de una crisis sentimental y desplazarse progresivamente hacia territorios fantásticos, de suspense e incluso de supervivencia.

Esa mezcla fue también una de las razones por las que Ruiz Caldera decidió involucrarse inmediatamente en el proyecto. El director, cuya filmografía incluye títulos como “Spanish Movie”, “Tres bodas de más”, “Anacleto: agente secreto”, “Superlópez” y “Llenos de gracia”, vuelve a explorar la comedia, pero esta vez sometida a un mecanismo de género particularmente exigente.

“Creíamos que la película hablaba de cosas, de una sensación que no entendemos lo que está pasando en el mundo y queríamos contarlo ya! Fue un proceso muy rápido y se rodó muy rápido para estrenarla hoy!”, explicó Ruiz Caldera durante el encuentro con la prensa.

El cineasta también puso sobre la mesa la diferencia entre lo que podía parecer sencillo sobre el papel y lo que realmente significaba llevarlo a una cámara. Una secuencia de cinco minutos podía parecer una idea manejable durante los ensayos, pero cada segundo adquiría otra dimensión cuando comenzaba la filmación.

“La película parecería muy sencilla al ensayo, pero al momento de filmar era muy complejo, y ya al momento final era muy gratificante al ver que salía bien y todos estábamos muy contentos cuando se completaba la secuencia de 5 minutos 00”, señaló.

El desafío no estaba solamente en que cada plano alcanzara exactamente los cinco minutos. La producción tenía que reproducir condiciones visuales similares para que las distintas repeticiones fueran creíbles. Ruiz Caldera explicó que incluso el comportamiento de la luz natural se convirtió en una variable que había que controlar.

“Lo complicado de las escenas es que durara 5 minutos 00 completar los planos y coordinar toda la colaboración. También lo era filmar todos los días a la misma hora, que el cielo y las nubes se comportaran igual. Era un momento de tensión para todos ahí, que cuando salía el plano perfecto, todos celebrábamos”.

La precisión que describe el director coincide con uno de los aspectos técnicos que ha llamado la atención alrededor de la película. Según información publicada hoy sobre el proyecto, las secuencias se trabajaron para conservar una duración exacta de cinco minutos y se buscó mantener constantes las condiciones de luz, mientras los diferentes departamentos debían coordinarse para que el resultado pareciera espontáneo pese a la coreografía.

Pero “5 minutos más” no pretende convertir esa complejidad técnica en el único atractivo de la película. En el centro está una relación sentimental deteriorada y la posibilidad —o imposibilidad— de cambiar aquello que ya ocurrió. Romero explicó que su intención nunca fue construir una historia exclusivamente pesimista.

“La idea no era hacer una película pesimista, tenía muchas ganas de proponer una película donde hubiera una propuesta esnobista y dentro de este viaje en el tiempo y bucles, encontré una variación que empuja la película a otros géneros que la podría definir como tema apocalíptico más bien que viaje en el tiempo, no ofrece una nueva oportunidad, es tenebroso, lo que pasa en la película es que no pueden reflexionar, solo reaccionar y es lo que nos pasa a todos cuando vamos a dormir y despertamos, volvemos a repetir”.

El guionista y protagonista quiso además que la película pudiera moverse entre emociones aparentemente contradictorias. “El guion era tan oscuro que yo no quería interpretarlo. La vida no es siempre un drama, es también una comedia y hasta lo ridículo y es la mezcla que te da la película”, afirmó.

Esa mezcla de tonos parece ser precisamente uno de los elementos que el equipo quiso preservar hasta el final. Ruiz Caldera reconoció que la respuesta del público puede ser especialmente interesante porque la película no pretende conducir al espectador hacia una única reacción.

“Hay personas que se han reído muchísimo y otros que la han pasado fatal. No sabemos el nivel de comedia que tiene, es una película con mucho drama, pero está bien que se rían. Me da curiosidad a ver cómo reacciona el público en el festival”.

El humor, en este caso, no aparece separado de la tensión. Información publicada hoy sobre la película señala que Ruiz Caldera buscó que la comedia funcionara como una válvula de escape antes de devolver al público a la incertidumbre de la historia, mientras que la estructura de las secuencias debía hacer sentir el peso real de esos cinco minutos.

En ese terreno también se encuentra la crisis de pareja que sostiene la película. Para Berto Romero, el conflicto sentimental no tenía por qué quedar encerrado en el drama convencional.

“Una ruptura de pareja da para un buen drama pero también de comedia, todos los temas se pueden abordar y para el tema fantástico también. A cada uno el cine le sirve para algo, para mí me ha permitido ver el mundo a través de los ojos de otro, aunque el tema para inverosímil”.

La respuesta de Romero resume buena parte de la intención detrás de “5 minutos más”: utilizar una situación extraordinaria para hablar de algo reconocible. La fantasía permite que la pareja quede atrapada literalmente en un instante, pero el conflicto emocional nace de una situación mucho más cercana: dos personas que necesitan enfrentarse a aquello que no han podido resolver.

La rueda de prensa también dejó espacio para el humor fuera de la película. Cuando le preguntaron a Berto Romero qué haría si pudiera volver cinco minutos atrás, respondió fiel a su personalidad: “Volvería 5 minutos atrás para saber qué responder a tu pregunta”.

La respuesta arrancó una sonrisa en la sala, pero también funciona como una pequeña extensión del juego que plantea la película. Si pudiéramos regresar unos minutos, ¿utilizaríamos esa posibilidad para cambiar una decisión, evitar una consecuencia o simplemente responder de otra manera?

Esa pregunta está en el corazón de una película que llega a San Sebastián después de un proceso de creación y rodaje particularmente rápido. El guion de Romero tomó tres meses de escritura y, según relató el propio equipo, Ruiz Caldera quiso hacerse cargo de la dirección prácticamente desde que lo leyó. La película terminó convirtiendo esa rapidez inicial en un rodaje de enorme precisión, donde cada cinco minutos podían exigir el trabajo coordinado de un equipo completo.

Para Javier Cámara, Belén Cuesta y Berto Romero, la selección oficial representa además la oportunidad de presentar una propuesta que se mueve fuera de los caminos más previsibles. Para Ruiz Caldera, significa llevar por primera vez una película a competición por la Concha de Oro en un festival que ya conocía por anteriores trabajos. La propia agenda del Festival registra la llegada a San Sebastián de Cuesta, Cámara y Ruiz Caldera para participar en las actividades de “5 minutos más”.

La película, de 92 minutos y producción española, cuenta además con Carlos Bernardino, Marc Soler y Clàudia Melo en su reparto. La fotografía está a cargo de Sergi Villanova Claudín, el montaje es de Alberto de Toro y la música corresponde a Clara Aguilar.

Después de su paso por San Sebastián, “5 minutos más” continuará su recorrido antes de llegar a las salas españolas. Pero en Donostia ya ha dejado claro que su mayor desafío no estaba únicamente en imaginar qué ocurriría si el tiempo retrocediera cinco minutos, sino en conseguir que un equipo entero pudiera hacer que esos cinco minutos ocurrieran exactamente como debían, una y otra vez.

Y mientras el público del Festival comienza a formar su propia lectura de la película, sus responsables parecen aceptar precisamente aquello que plantea su historia: que nunca se puede controlar por completo qué ocurrirá en los próximos cinco minutos.

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