Hay artistas que hacen reír durante una temporada y otros cuyas obras sobreviven a las modas y siguen provocando carcajadas generación tras generación. Ese es el caso de Mel Brooks, quien este 28 de junio de 2026 cumple cien años convertido en una de las figuras más importantes de la historia de la comedia. Director, actor, productor, guionista, escritor y compositor, Brooks no solo redefinió el género de la parodia, sino que demostró que el humor podía ser una herramienta para desafiar el poder, ridiculizar el fanatismo y recordarnos que incluso los momentos más oscuros pueden enfrentarse con una sonrisa.
Nacido en 1926, su infancia estuvo marcada por la adversidad. Su padre murió cuando él apenas tenía dos años y fue criado por su madre, Kate Brookman, junto con sus tres hermanos mayores. En un barrio humilde aprendió muy pronto que el ingenio podía ser una forma de abrirse camino en la vida. Años después adoptaría el apellido artístico "Brooks", inspirado en el apellido de soltera de su madre, dando inicio a una carrera que terminaría siendo una de las más brillantes del entretenimiento estadounidense.
Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en el ejército de Estados Unidos como ingeniero de combate. Participó en la desactivación de minas terrestres y estuvo destinado en Europa al final del conflicto. Aquella experiencia le dejó una profunda conciencia sobre el horror de la guerra, algo que años más tarde influiría en una de las características más distintivas de su humor: utilizar la risa para despojar de poder a los dictadores y a quienes se toman demasiado en serio a sí mismos.
Al regresar a casa comenzó trabajando como músico y comediante en clubes nocturnos antes de abrirse paso como escritor para la televisión. Su gran oportunidad llegó en la década de 1950 al incorporarse al legendario equipo de guionistas del programa 'Your Show of Shows', protagonizado por Sid Caesar. Aquel grupo de escritores, considerado uno de los más talentosos de la historia de la televisión, también incluía a nombres como Carl Reiner y Neil Simon. Fue precisamente con Reiner con quien Brooks alcanzó gran popularidad gracias a la serie de grabaciones humorísticas conocidas como 'The 2000 Year Old Man', en las que ambos improvisaban conversaciones entre un entrevistador y un anciano que afirmaba haber vivido toda la historia de la humanidad.
En 1965 creó junto a Buck Henry la exitosa serie de televisión Get Smart, una ingeniosa parodia del cine y las novelas de espionaje inspiradas en el fenómeno de James Bond. La serie ganó siete premios Emmy y consolidó el prestigio de Brooks como creador de comedia.
Su salto definitivo al cine llegó con The Producers. La película narra la historia de dos productores teatrales que intentan enriquecerse montando deliberadamente el peor musical de la historia: 'Springtime for Hitler'. Lo que parecía una idea escandalosa terminó convirtiéndose en una de las sátiras más inteligentes jamás realizadas sobre el nazismo. Brooks sostenía que la mejor manera de derrotar a los tiranos era convertirlos en objeto de burla. El guion le valió el Academy Award for Best Original Screenplay al mejor guion original en 1969, un logro extraordinario para un director debutante.
La década de 1970 confirmó que Brooks era un genio irrepetible. En 1974 estrenó dos de las comedias más influyentes de todos los tiempos. Blazing Saddles revolucionó el western mediante una sátira irreverente sobre el racismo y los prejuicios estadounidenses, rompiendo deliberadamente la cuarta pared y burlándose de todos los estereotipos del género. Ese mismo año presentó Young Frankenstein, rodada en blanco y negro como homenaje a los clásicos de terror de James Whale. Protagonizada por Gene Wilder, la película mezcló respeto por el cine clásico con un humor absurdo que la convirtió en una obra maestra de la comedia.
Su colaboración con Gene Wilder continuó en The Twelve Chairs y más adelante produciría títulos igualmente recordados como Silent Movie, una comedia casi muda en plena era del cine sonoro; High Anxiety, una divertida parodia del universo cinematográfico de Alfred Hitchcock; History of the World, Part I, donde repasó distintos episodios históricos desde la Edad de Piedra hasta la Revolución Francesa; Spaceballs, considerada una de las mejores parodias de la ciencia ficción y especialmente del universo de Star Wars; Life Stinks; Robin Hood: Men in Tights, una hilarante versión de las aventuras del legendario arquero inglés; y Dracula: Dead and Loving It, protagonizada por Leslie Nielsen.
Aunque muchas de sus películas estaban cargadas de humor absurdo, detrás de cada una había una enorme admiración por los géneros que parodiaba. Brooks no ridiculizaba el cine clásico; lo celebraba mientras jugaba con sus convenciones. Ese equilibrio explica por qué sus películas siguen siendo referentes para cineastas y comediantes de todo el mundo.
En el año 2001 adaptó 'The Producers' a un musical de Broadway junto con Thomas Meehan. El espectáculo fue un éxito monumental al ganar doce premios Tony, una cifra récord en ese momento. Cuatro años más tarde, en 2005, la historia regresó al cine en una nueva versión protagonizada por Nathan Lane y Matthew Broderick.
Uno de los logros más exclusivos de Mel Brooks es pertenecer al reducido grupo de artistas que han obtenido el llamado EGOT, al ganar un Emmy Awards, un Grammy Awards, un Academy Awards y un Tony Awards. Muy pocos creadores han alcanzado esa distinción, que refleja una carrera extraordinariamente versátil en cine, televisión, música y teatro.
Su vida personal también estuvo marcada por una historia de amor que Hollywood recuerda con admiración. En 1964 se casó con la actriz Anne Bancroft, protagonista de The Graduate. Permanecieron juntos durante más de cuarenta años, hasta la muerte de Bancroft en 2005. Brooks siempre habló de ella como el gran amor de su vida y reconoció en numerosas entrevistas que seguía sintiendo su presencia mucho tiempo después de su partida.
Incluso después de cumplir los noventa años, Mel Brooks continuó trabajando. Prestó su voz para películas animadas, apareció en series de televisión, escribió libros y participó como productor ejecutivo en History of the World, Part II, estrenada en 2023 como continuación de la película de 1981. Su energía y entusiasmo por crear nunca desaparecieron, convirtiéndolo en un ejemplo de longevidad artística.
A lo largo de cien años de vida, Mel Brooks ha demostrado que la comedia puede ser mucho más que entretenimiento. Su obra nos recuerda que la risa también puede desafiar a los tiranos, desmontar prejuicios y acercarnos a las verdades más incómodas. Sus películas siguen siendo estudiadas, citadas y disfrutadas porque detrás de cada broma había un escritor brillante que comprendía la naturaleza humana. En una industria donde muchas comedias envejecen rápidamente, las de Mel Brooks conservan una frescura sorprendente. Quizá ese sea el mayor reconocimiento para un hombre que hizo de la risa su lenguaje universal: haber demostrado que el buen humor, cuando nace del talento y la inteligencia, nunca pasa de moda.

