ruedadeprensa tarantinoPor Daniela Creamer y Daniela Dassum

Erase una vez en Cannes..cuando Tarantino se robó completamente el show, incluso cuando dividió a la prensa internacional del Festival. Para los críticos anglosajones, su filme es ya un gran candidato al Oscar. Para muchos europeos, simplemente se ha equivocado de película. Para la crítica latinoamericana, repartición radical de opiniones. Con la llegada de Érase una vez en Hollywood, -carta de amor del realizador a la industria del cine, con tono fabulesco, pero con mucha divagación y con un final a la Pulp Fiction (Palma de Oro hace 25 años)-, el Festival más prestigioso del mundo alcanzó en estos días su cumbre de divismo y autoría, con la dosis inevitable de polémicas.

Érase una vez en Hollywood retrata, a modo muy personal, el fin de la época de oro y la perdida de la inocencia de una América que, en 1969, con el homicidio atroz de una Sharon Tate (esposa de Roman Polanski) encinta, junto a otras cuatro personas, ha temido por primera vez por su propia existencia. Y, como ya ha demostrado en otras entregas, Tarantino cree en el poder del cine para corregir la Historia. De seguro es uno de los pocos realizadores capaz de monopolizar las preguntas de una multitudinaria rueda de prensa, incluso en presencia de estrellas del calibre de Brad Pitt y Leonardo DiCaprio.

“Nos sentimos muy atraídos por los casos de crónica y, en especial, por Charles Manson (famoso criminal norteamericano y líder de culto)”, explicó el cineasta, “precisamente porque la mayoría de las veces no logramos comprenderlos. Para escribir el guion, investigamos, leímos libros, escuchamos podcasts y vimos especiales en TV sobre Manson. Quería comprender cómo este había logrado hipnotizar a sus seguidores para que obedezcan sus órdenes. Pero al final sigue siendo una historia oscura y misteriosa, aun a 50 años de distancia”.

En efecto, una de las secuencias mejor logradas del filme está ambientada en el Spahn Ranch, al Norte de Los Ángeles, donde se instala la comunidad hippie de la secta de Manson: “Me interesaba mostrar a esta ‘familia’ inquietante, con su normalidad cotidiana, pero con un retrogusto siniestro. Para hacer un poco de dinero, llevaban a los turistas a caballo al Canon de Santa Suzanne. Eran muy buenos en eso. Cuando tenía 6 años, mi madre me llevo a vivir aquella experiencia y me encanta saber que estuve precisamente allí”.

Tarantino sonrió complacido cuando se refirió al cine italiano, como parte de su historia. El protagonista en declive de series de tv, Ricky Dalton (Di Caprio), empujado por su agente Al Pacino, viaja a su pesar a Italia para rodar spaghetti-westerns: “Sergio Corbucci es uno de los directores más grandes del género. Mi Django Unchained se relaciona al suyo y a su cine. Cuando Dalton, deprimido y resignado, viaja a Roma para rodar Nebraska Jim, se convierte en parte de la historia. Él no lo apreció, pero yo hubiese estado fascinado en su lugar. Después imagine que, tras aquel western, ¡Rick rodaría Operazione Dyn-o-mite!, con otro gran director, Antonio Margheriti, porque su mal comportamiento habría ocasionado que Corbucci no quisiera un segundo filme con él”, explicó.

En la película, el mejor homenaje a la bellísima actriz asesinada es cuando Margot Robbie, encarnándola en la pantalla, asiste con simpática vanidad a una proyección de su propia película, rodada junto a Dean Martin. Otra de las escenas que destaca es cuando el cineasta se refiere al Hollywood de hoy: El generoso e incondicional stuntmant de Dalton, Cliff Booth (Brad Pitt), le da un aventón a una de estas jóvenes hippies que se le recuesta sobre sus piernas mientras él maneja y se le propone sin ningún pudor.

dicaprio pitt taratino robbie manson“Eres menor de edad?”, “No”, ¿“Tienes un documento para demostrarlo? Si termino en prisión, definitivamente no va a ser por ti”. Y no bromeó cuando le preguntaron sobre su época favorita, “aquella en la que no existían aún los celulares”, aseguró Pitt. Booth está siempre listo para ayudar, hasta el sacrifico, a su amigo Dalton, “y ha aceptado su condición subalterna y no se deja amedrentar por los momentos difíciles de la vida. A diferencia de su amigo, ha superado la depresión y está en paz consigo mismo. Los dos se complementan”, compartió Pitt.

“Quentin está tan informado como un database”, agregó sonreído, a su lado, DiCaprio. “No he tenido que esforzarme mucho para encarnar a Dalton. Crecí en Los Ángeles, en la industria de los sueños y he conocido tantos actores como este que luchan sin tregua por un papel más. Agradezco al destino que me ha llevado al éxito”, proclamó.

El realizador admite no haber nunca conversado con Polanski sobre su idea de rodar este film centrado en la tragedia que cambio para siempre su vida: “No lo hice. He encontrado a Polanski dos veces. Lo considero uno de los más grandes directores del mundo”.

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